La terapia es un espacio entre terapeuta y el paciente en el que se abre un proceso creativo y personal que se ajusta a las necesidades de la
persona y al momento en el que se encuentra. Se abordan dificultades como: estados de ansiedad, depresión, conductas adictivas,
afrontamiento de procesos de separación, pérdida de un ser querido, sensación de bloqueo.
El proceso terapéutico está orientado hacia la toma de conciencia de lo que la persona hace, cómo lo hace y para qué lo hace, tratando de
integrar el aprendizaje de nuevas formas de afrontar situaciones cotidianas, dificultades y conflictos causantes de su malestar.