La seducción en la pareja y falta de deseo sexual
La seducción en la pareja, es un aspecto importante en la sexualidad, sin seducción en la pareja, no es posible el acto sexual. La falta de deseo sexual es un motivo frecuente de consulta en las parejas. López, E (2014), plantea que la seducción consiste en llamar la atención y transformar el deseo, que inicia con un cortejo, con comportamientos de búsqueda sexual programados para determinada especie. La seducción se compone de aspectos:
Otro factor importante en la seducción en la pareja, es la atracción interpersonal, como:
El estilo de seducción en la pareja está determinado por reconocer las capacidades personales, saber proyectarlas y trabajar sobre las limitaciones. Si las capacidades son con un estilo de la estética, se debe proyectar la mirada, sonrisa, gestos, movimientos, resaltar partes del cuerpo, la vestimenta y accesorios. Cuando el potencial es la personalidad y el poder de encantar, las características a resaltar son: sentido del humor, seguridad, alta autoestima, buen trato, misterio, manejo de lenguaje corporal, proyectar un estilo único y personal.
Los pasos para llevar a cabo una seducción son:
Falta de deseo sexual por la pareja
Las parejas suelen llegar a perder el deseo sexual por varios factores que generalmente apuntan hacia una larga duración, años de relación, la llegada del primer hijo, cambios laborales o de residencia, etc. Hay descuidos que suelen suceder en una relación estable y de compromiso, que deben tomar atención para no afectar el deseo sexual, a continuación se mencionan:
La pareja suele descuidar dichos aspectos, es importante dar una continuidad en el arte de la seducción en la pareja y poder de atracción.
En la psicología social sobre la atracción. Burillo(2014), expone que existen cuatro pilares de la atracción:
Primero la semejanza, cuando suelen coincidir en actitudes o valores, al notar en la otra persona gustos afines, sentimos equilibrio y no contrariedad. Ese equilibrio nos aporta armonía y positividad. Montoya, Horton y Kirchner llevaron a cabo una meta-análisis a partir de nada menos que trecientos trece estudios. Quisieron ver si la semejanza real causaba los mismos efectos que la semejanza percibida. Curiosamente, los resultados fueron que al principio de una relación, la semejanza real dependía de la cantidad de interacción y que ésta iba disminuyendo a medida que ese tiempo interactivo iba aumentando. Sin embargo para la semejanza percibida, daba igual la cantidad de interacción.
Segundo la reciprocidad, si nos llega información de que gustamos a otra persona, ésta por norma general comenzará a caernos bien. La atracción genera atracción. Se genera positividad al sentirnos atractivos para alguien y prestamos más atención a dicha persona, si damos a entender a alguien que nos gusta cómo es, ésa persona comenzará a tenernos más presentes y de forma positiva.
Tercero familiaridad, se percibe apareciendo frente a ellas con asiduidad de cualquier forma, cuantas más veces vea alguien nuestra fotografía o nos vea comunicarnos mediante audiovisuales, más familiares seremos para ellos “efecto mera exposición” a medida que se expone ante determinado estímulo, más atracción sentirá hacia la persona que en éstos se muestre, al serle cada vez más familiar.
Cuarto atractivo Físico, estamos inconscientemente acostumbrados a juzgar de forma más positiva a las personas atractivas. Nuestro aspecto es realmente importante, pues crea la posibilidad de mayor aceptación social. Y para conseguirlos algunos pasos son: Limpieza, buena postura, una sonrisa, vestimenta acorde, ejercicio que impacte un cuerpo sano.
Burillo (2014), expone que la belleza y el atractivo, no es sólo tener unos bonitos rasgos faciales o una gran musculatura. La atracción que pueden percibir las personas en general sean hombres o mujeres, como: la inteligencia, hay gente que busca seguridad a su alrededor y hay quienes se sienten seguras y no tienen necesidad de tener a su lado alguien que sepa mantenerles dicha seguridad. La edad física y mental, cuando queremos depositar nuestra confianza, la raza humana suele preferir hacerlo en alguien de mayor edad, no sólo en lo físico sino en la mentalidad, con ello se genera confianza en la otra persona; respecto a lo físico, resulta causar más efecto una postura especial, una mirada o el grado de seriedad, que los rasgos faciales, o incluso los del cuerpo. El poder adquisitivo y social, nos referimos a ser queridos entre la sociedad, siendo reconocidos por cualquier temática como “gente de prestigio”.
Bibliografía
Burillo, S. (2014), Cómo atraer, seducir, cautivar e influir en los demás. España: Sara Burillo
López, E. (2014), El placer de seducir. Colombia: Grijalbo.